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¿Preguntar o aconsejar? El equilibrio que todo mentor necesita aprender.

No siempre la mejor ayuda consiste en entregar respuestas. Tampoco siempre consiste en hacer preguntas. Una de las habilidades más importantes de un mentor es saber cuándo ayudar a reflexionar y cuándo compartir su experiencia para acelerar el aprendizaje.

Preguntas o consejos
El monstruo de los consejos

Michael Bungay Stanier utiliza una expresión muy gráfica para describir una tendencia común entre quienes acompañan el desarrollo de otras personas: el monstruo de los consejos.

Es esa voz interior que aparece apenas alguien termina de explicar un problema y nos lleva a pensar:

  • "Yo ya pasé por esto."

  • "Sé exactamente lo que debería hacer."

  • "La solución parece bastante obvia."

La experiencia tiene una ventaja evidente: permite reconocer patrones, anticipar errores y visualizar caminos que otros todavía no ven.

El problema aparece cuando el consejo llega demasiado pronto. Cuando el mentor se apresura a responder, puede reducir el espacio que el mentee necesita para analizar la situación, cuestionar sus supuestos y desarrollar su propio criterio.

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Cuando una buena pregunta genera más valor que una buena respuesta

Las preguntas suelen ser especialmente útiles cuando el objetivo es desarrollar reflexión, autonomía o capacidad de análisis.

Por ejemplo, cuando el mentee:

  • está explorando un problema complejo;

  • necesita tomar una decisión;

  • busca evaluar distintas alternativas;

  • quiere desarrollar liderazgo o influencia;

  • necesita ampliar su perspectiva sobre una situación.

Preguntas como:

  • ¿Qué crees que está provocando esta situación?

  • ¿Qué alternativas has considerado?

  • ¿Qué información te falta para decidir?

  • ¿Qué te preocupa de esa opción?

  • ¿Qué harías si no existiera riesgo de equivocarte?

ayudan a que el mentee construya sus propias conclusiones.

A veces, una buena pregunta genera más aprendizaje que una buena respuesta.

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La experiencia también merece un lugar en la conversación

Sin embargo, sería un error concluir que los mentores nunca deberían aconsejar.

Las personas suelen buscar mentores precisamente porque valoran su experiencia.

Compartir conocimientos puede ser especialmente útil cuando el mentee:

  • está aprendiendo una función o proceso nuevo;

  • necesita entender el contexto organizacional;

  • busca ejemplos concretos;

  • quiere aprender de errores que otros ya cometieron;

  • carece de información relevante para evaluar una situación.

Cuando existe una práctica validada, una experiencia especialmente relevante o una respuesta técnica relativamente conocida, compartir experiencia puede ahorrar tiempo y acelerar el aprendizaje.

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Dos excesos que limitan el aprendizaje

Al igual que aconsejar demasiado puede ser un problema, preguntar demasiado también puede serlo.

Michael Bungay Stanier habla del monstruo de los consejos. Quizás también podríamos imaginar un monstruo de las preguntas: aquel que transforma toda conversación en una exploración interminable y evita compartir cualquier experiencia o perspectiva útil.

Como suele ocurrir en mentoring, ninguno de los extremos produce las mejores conversaciones.

Cuando el mentor aconseja en exceso:

  • el mentee puede volverse dependiente;

  • disminuye la reflexión;

  • se debilita la autonomía.

Cuando el mentor pregunta en exceso:

  • la conversación puede perder dirección;

  • el mentee puede sentirse poco acompañado;

  • se desaprovecha experiencia valiosa;

  • las sesiones generan reflexión, pero poca claridad.

 

Compartir experiencia sin quitar autonomía

Una práctica útil consiste en observar cómo entregamos nuestras recomendaciones.

No es lo mismo decir:

"Lo que tienes que hacer es..."

que decir:

"En una situación similar, esto fue lo que me funcionó a mí."

La primera frase transmite una solución.

La segunda aporta perspectiva.

Compartir experiencia no significa decidir por el mentee. Significa entregarle más elementos para que pueda decidir mejor.

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Una reflexión final

Los mejores mentores no eligen entre preguntar o aconsejar.

Aprenden a utilizar ambas herramientas en el momento adecuado.

Porque el objetivo no es que el mentee adopte las respuestas del mentor. Tampoco es que permanezca eternamente reflexionando.

El objetivo es ayudarle a desarrollar la capacidad de enfrentar mejor los desafíos que encontrará en el futuro.

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Referencias​

Bungay Stanier, M. (2016). The Coaching Habit: Say Less, Ask More & Change the Way You Lead Forever. Schein, E. H. (2013). Humble Inquiry: The Gentle Art of Asking Instead of Telling. Harvard Business Review. (2018). The Surprising Power of Questions. Harvard Business Review. (2020). Are You Listening, or Just Waiting to Talk?

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