El mentoring obligatorio parece una mala idea. Hasta que revisamos la evidencia.
Durante años dimos por hecho que las mejores relaciones de mentoring eran aquellas que surgían espontáneamente. La lógica parecía razonable. Sin embargo, algunas investigaciones comenzaron a mostrar resultados que cuestionaban esa idea.

La intuición nos dice una cosa
Si una relación de mentoring se construye sobre la confianza, la afinidad y el interés mutuo, parece lógico pensar que obligar a las personas a participar podría afectar su calidad.
Por eso, muchas organizaciones han privilegiado modelos completamente voluntarios, asumiendo que quienes más necesitan mentoring serán también quienes más buscarán estas oportunidades.
El problema es que la realidad no siempre funciona de esa manera.
Lo que empezó a mostrar la evidencia
Un estudio publicado por Harvard Business Review (2022) identificó que los programas de mentoring generan beneficios significativos tanto para las personas como para las organizaciones. Lo interesante es que estos beneficios tienden a ser mayores cuando la participación no depende exclusivamente de la iniciativa individual.
¿Por qué ocurre esto?
Porque quienes más podrían beneficiarse del mentoring no siempre son quienes levantan la mano primero.
Las personas más proactivas suelen buscar retroalimentación, construir redes y solicitar apoyo de manera natural. Sin embargo, muchas otras personas con gran potencial pueden quedar fuera simplemente porque no conocen el valor del mentoring, no saben cómo iniciar una relación de este tipo o no consideran que lo necesiten.
La palabra "obligatorio" suele generar resistencia.
Muchas organizaciones están optando por un enfoque diferente: proporcionar estructura, herramientas, acompañamiento y seguimiento para asegurar que más personas tengan acceso a conversaciones de desarrollo de calidad.
En lugar de dejar estas relaciones completamente al azar, ayudan a definir objetivos, facilitan los emparejamientos y monitorean el avance para aumentar las probabilidades de que la experiencia genere valor para ambas partes.
La calidad del emparejamiento también juega un rol importante. No todas las personas pueden aportar el mismo valor a todos los mentees. Los objetivos de desarrollo, la experiencia, los intereses compartidos e incluso las expectativas sobre la relación pueden influir significativamente en el éxito del proceso.
Nuestra experiencia acompañando programas de mentoring ha reforzado esta idea. Muchas de las dificultades más importantes no aparecen al inicio de la relación, sino durante su implementación. La definición de objetivos, la frecuencia de las reuniones, la participación del mentee o los desafíos propios del proceso suelen requerir ajustes y apoyo en el camino.
Por eso, cada vez más organizaciones están complementando el mentoring con herramientas, seguimiento y espacios de acompañamiento. No para controlar la relación, sino para aumentar las probabilidades de que genere valor para ambas partes.
Al mismo tiempo, la autogestión sigue siendo fundamental. Ningún programa, por bien diseñado que esté, puede reemplazar la disposición de las personas para aprender, destinar tiempo a las conversaciones y hacerse responsables de su propio desarrollo. La estructura puede facilitar el proceso, pero el aprendizaje sigue siendo una responsabilidad compartida.
Lo que sí ha cambiado
Aunque el mentoring sigue vigente, la forma en que lo entendemos ha evolucionado.
Hoy observamos algunas tendencias relevantes:
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Las plataformas tecnológicas permiten realizar mejores emparejamientos entre mentores y mentees.
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Existe una mayor capacidad para medir el impacto de los programas.
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El aprendizaje es cada vez más bidireccional.
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El mentoring ya no depende necesariamente de la edad o la jerarquía.
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El seguimiento cobra mayor importancia para mantener el foco y asegurar resultados.
Lo que no ha cambiado
A pesar de todos los avances tecnológicos y organizacionales, hay algo que permanece igual.
Las personas siguen aprendiendo de otras personas.
Una conversación oportuna, una pregunta desafiante, una experiencia compartida o una perspectiva diferente continúan siendo herramientas extraordinariamente poderosas para el desarrollo profesional.
Quizás esa sea la verdadera razón por la que el mentoring sigue vigente.
No porque haya permanecido intacto.
Sino porque ha sabido adaptarse sin perder aquello que siempre le ha dado valor: la posibilidad de aprender junto a otra persona.
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Referencias
Harvard Business Review. (2022). Why Your Mentoring Program Should Be Mandatory. VenceYa. (2025). Beneficios del Mentoring: Conoce su Definición y Ventajas. empowerTIC. (2025). La importancia del mentor en el desarrollo profesional. Nozion. (2025). 7 tendencias en mentoring empresarial para 2025.
