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¿Desarrollar fortalezas o corregir  debilidades?

Las oportunidades de desarrollo son infinitas, pero tu tiempo y energía no. Crecer no depende de perseguir más objetivos. Depende de elegir cuidadosamente dónde enfocar tus esfuerzos.

Plan de Acción Desarrollo Profesional

Comunicar mejor. Liderar mejor. Influir más. Fortalecer el pensamiento estratégico. Aprender nuevas tecnologías. Desarrollar habilidades de negociación.

La mayoría de los profesionales podría construir una lista bastante larga de capacidades que sería útil desarrollar.

El problema es que el tiempo y la energía son limitados.

Por eso, una de las decisiones más importantes del desarrollo profesional no consiste en identificar nuevas oportunidades de crecimiento, sino en decidir dónde invertir nuestros esfuerzos.

Y es aquí donde surge una pregunta que muchas veces pasa desapercibida:

¿Es más conveniente corregir una debilidad o potenciar una fortaleza?

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La tendencia a enfocarnos en lo que falta

Cuando pensamos en desarrollo, solemos prestar más atención a nuestras carencias que a nuestras fortalezas.

Sin embargo, no todas las debilidades tienen el mismo impacto ni deben abordarse de la misma manera.

Cuando identificamos una oportunidad de mejora, existen distintas posibilidades:

  • La debilidad está afectando significativamente el desempeño y requiere atención inmediata.
    Por ejemplo, una persona que evita conversaciones difíciles podría estar generando conflictos no resueltos dentro de su equipo.

  • La debilidad no afecta el desempeño actual, pero podría transformarse en una barrera para asumir desafíos futuros.
    Por ejemplo, una persona puede desempeñarse exitosamente en su rol actual sin necesidad de una visión estratégica especialmente desarrollada. Sin embargo, si en el futuro debe participar en decisiones de negocio más amplias o asumir responsabilidades de mayor alcance, esa capacidad podría volverse crítica.

  • La debilidad tiene un impacto limitado y probablemente no justifica una inversión importante de tiempo y energía.
    Por ejemplo, una persona puede no sentirse especialmente cómoda trabajando con herramientas avanzadas de análisis de datos. Sin embargo, si su rol rara vez requiere esas capacidades, es posible que desarrollar otras competencias genere un retorno mucho mayor.

  • La debilidad puede compensarse mediante fortalezas propias.
    Por ejemplo, un líder puede no ser especialmente detallista, pero lograr excelentes resultados gracias a una sobresaliente capacidad para construir equipos, influir y alinear a las personas.

  • La debilidad puede gestionarse mediante otras personas, herramientas o procesos.
    Por ejemplo, una persona con dificultades para organizar múltiples tareas simultáneamente podría apoyarse en herramientas de planificación, procesos de seguimiento o miembros del equipo con fortalezas complementarias.

La pregunta no es cuántas debilidades tenemos.

La pregunta es cuáles merecen realmente nuestra atención.

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El potencial escondido en las fortalezas

Existe una creencia muy extendida en el desarrollo profesional: para crecer, primero debemos corregir aquello que hacemos mal.

Sin embargo, una vez que las brechas críticas están bajo control, las mayores oportunidades de crecimiento suelen encontrarse en otro lugar.

Pocas personas destacan por hacer muchas cosas de manera aceptable.

Las fortalezas, en cambio, tienen el potencial de transformarse en ventajas distintivas.

Por eso, además de preguntarnos:

¿Qué me falta?

También conviene preguntarse:

¿Qué hago especialmente bien y qué podría ocurrir si desarrollara aún más esa capacidad?

A veces, el crecimiento no proviene de corregir aquello que nos limita.

Proviene de potenciar aquello que nos diferencia.

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Una reflexión final

Por eso, la pregunta no es únicamente qué nos falta.

También conviene preguntarse:

  • ¿Esta debilidad está limitando significativamente mi desempeño?

  • ¿Esta fortaleza podría transformarse en una ventaja distintiva?

  • ¿Qué exige mi rol actual?

  • ¿Qué capacidades serán importantes para los desafíos futuros?

  • ¿Esto me acerca a la persona que quiero llegar a ser?

Porque crecer no consiste en mejorar todo al mismo tiempo.

Consiste en elegir aquellas capacidades que pueden generar el mayor valor para ti, para tu equipo y para tu organización.

Y, quizás más importante aún:

aquellas que te acerquen a la persona que quieres llegar a ser.

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Referencias​

Buckingham, M., & Clifton, D. O. (2001). Ahora, descubra sus fortalezas. Korn Ferry. (2024). Focus on What Matters: Development Assessments. Grant, A. (2019). When a Strength Becomes a Weakness. TED WorkLife. Harvard Business Review. (2020). Don't Overload Yourself with Too Many Goals. Burchard, B. (2017). Hábitos de alto impacto: Cómo incrementar tu rendimiento y productividad en todas las áreas de tu vida. Covey, S. R. (1989). Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Shetty, J. (2020-2025). On Purpose Podcast. Diversos episodios sobre fortalezas, propósito, crecimiento personal y desarrollo intencional.

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